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Cataluña le brinda un impulso al cultivo legal del cannabis

Y es que Cataluña no solo se trata del epicentro de Europa en lo que respecta al cultivo de marihuana, sino que se estima que en al menos en un quinquenio, el Departamento de Agricultura ha llegado a registrar de 6 hectáreas a 300, que se previeron durante el 2020 de cáñamo para uso industrial, la misma se diferencia de la marihuana ya que no contiene sustancias psicoactivas.

La directora de agricultura, Elisenda Guillaumes, señaló una “avalancha de nuevas consultas sobre los requerimientos legales” en medio de unas jornadas desarrolladas en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). “Tiene un potencial importante de crecimiento”, dijo, y avaló la “investigación y la formación para hacerlo potente y con perspectiva de futuro”.

Delante del cultivo del hub de cannabis en el que usan sustrato de coco que la UPC creó en su acrópolis, un centro de investigación, ubicado en Viladecans, se improvisó el escenario. En él, junto a la empresa Valenveras, se ocupan de ensayar las mejoras técnicas en el cultivo de dicha planta. Durante las primeras jornadas sobre el cannabis celebradas en la universidad, los expertos reclamaron una regulación clara con la que se les permita explotar un mercado que se encuentra en franco crecimiento.

El cáñamo industrial cuenta con variados usos, y estos van “Desde fibra textil, a tener celulosa para papel, aceites esenciales, aplicaciones medicinales y cosméticas”, así lo indicó a través de una videoconferencia Guillaumes. Cuando se trata de su cultivo, solo pueden ser empleadas “entre 35 y 40 variedades” de semillas, explicó el investigador de la UPC Gil Gorchs, pues estas son las que garantizan un THC (componente psicoactivo) inferior al 0,2%, que es el límite legal.

Este se trata de un tipo de cultivo que alcanzó su punto álgido durante los años setenta en España,momento en el que era usado para hacer pasta de papel, pero las industrias se deslocalizaron. En 2015, se volvió a cultivar paulatinamente. “En la actualidad hay multitud de iniciativas, pero les falta consolidarse y aumentar el volumen para tener un sector desarrollado”, acotó Gorchs.

Aparte de la regulación, la inseguridad se suma como otro de los actuales problemas que surgen debido a la dificultad de distinguir, en algunas variedades, una planta de marihuana de una de cáñamo. Como consecuencia de ello, los agricultores llegan a sufrir asaltos a manos de organizaciones criminales. “Hay robos continuos, y además con mucha violencia”, así lo explicó el abogado especializado en el sector Martí Cànaves. Algunos llegan a saquear las plantaciones debido al desconocimiento, mientras que otros lo hacen con el fin de cortar la marihuana con cáñamo y de este modo vender más kilos, explicó Cànaves. Los Mossos ya han venido alertando sobre la violencia y la corrupción, pero también del peligro de que se desarrolle una narcoeconomía entorno a la marihuana, que en cuatro años ha cobrado 11 homicidios. En tal sentido, Cànaves solicito que “no se trate a los agricultores como criminales”, y además reclamó que las inspecciones de los cultivos y el análisis de muestras las lleve a cabo Agricultura, quienes “son los expertos”.