La carbonara blog

Consumir vídeos con contenido adulto por Internet me dejó impotente

Es posible que muchos jóvenes del Instituto de Dallas en Estados Unidos en el que asistía Gabriel Deem en el siglo pasado les habría gustado poder ponerse dentro de la piel de este joven rubio de ojos claros. Es posible que en aquella época no destaca por la altura, pero jugaba muy bien baloncesto. Hacia increíbles anotaciones desde la línea de tres puntos. Tenía amigos y alguna que otra novia.

En su tiempo dentro del instituto recibió ofertas de varias universidades. Querían patrocinar sus estudios a cambio de que jugara en su equipo de baloncesto. Pero el interés no era recíproco. Deem prefería pasar más tiempo viendo porno en Internet. Este es su testimonio.

Nuestra generación no logra diferenciar entre ver porno y masturbarse. Son cosas que van de la mano. Yo vi porno por primera vez cuando tenía ocho años. Desde los doce, todos los días tenía sesiones de porno, que eran más o menos entre 15 minutos y podrían llegar a una hora, que podían pasar una o dos veces al día.

Para final del 2006 surgieron las primeras páginas de videos de adultos en las que el visionado era instantáneo. Entonces pasamos de descargar y esperar para ver tantos videos como nos plazca simultáneamente porque se ven de inmediato. Fue un cambio radical. No es nada parecido a las revistas de Playboy en la que vas pasando páginas. En este porno en Internet disfrutas de un video, y luego otro y otro, en tu privacidad en casa, con el portátil e incluso desde el teléfono.

En ese contexto conseguí ir a la universidad, pero estaba muy ocupado viendo porno en las redes como para asistir a clase. Terminé dejándola. Vivia el dia a dia sin tener muchos objetivos. Aunque, todos me conocían como un chico saludable y muy social. Muchas personas piensan que los adictos al porno son personas que están ocultas en un sótano de la casa de sus padres y ven porno todos los días. Para nada. Yo llevaba una dieta sana, hacia mi ejercicio, tenía un cuerpo bajo en grasa y unos músculos bien marcados.

Durante el instituto y la universidad pude disfrutar de una vida sexual activa, tuve algunas novias y practicaba sexo con ellas. Pero cuando tenía 23 años, tuve un problema, me resultó imposible excitarme con una chica con la que termine en la cama. No pude tener una erección. Me asuste como no tienen idea. Busque mucha información por Internet. Comencé a buscar en google “hombre joven, problema con erección” fue en ese momento cuando comencé a entender que había desarrollado una disfunción eréctil inducida por haber visto tanto porno en Internet. A partir de ese momento decidí que tenía que modificar mi vida.

Muchas personas dicen que si eres joven y no puedes tener una erección es posible que se deba a estar nervioso o por la ansiedad, pero yo sabía y conocía mi cuerpo, ese no era el problema, porque no me podía masturbar ni en solitario. Tenía que tener pornografía frente de mi. Si ponía porno en mi Smartphone instantáneamente tenía una erección. Pero si miraba a otro lado, mi erección bajaba. Cuando me di cuenta de eso dije ¡Dios mío! Me he condicionado para tener erecciones únicamente con el porno.

Uno se puede hacer adicto muy fácil a todas aquellas actividades que realizamos de forma crónica. Yo vi porno de forma continua por toda una década, todos los días desde que era un niño, hasta que llegue al punto en el que no me excitaba con las mujeres de verdad y solo me excitaba viendo porno. Al parecer existen dos formas en las que un adicto ve porno.

La primera es viendo porno durante un periodo largo de tiempo y dos escalando en el género entrando en contenidos cada vez más duros.

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