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Tipos negativos son anunciados por la banca hasta posiblemente el 2031

Y es que la banca española se encuentra embebida en arenas movedizas, y es una situación que podría extenderse por mucho más tiempo del que se ha previsto por los directivos del sector. Las consecuencias que se han derivado de la actual crisis económica, como por ejemplo la baja demanda de crédito y además un previsible incremento de la morosidad, se encuentran acompañados por un escenario de tipos de interés negativos que se podría extender hasta el año 2031.

Por su parte, los mercados financieros han previsto que el Euribor permanecerá en rojo al menos diez años más. Dicho indicador, al que se encuentran referenciadas la mayor parte de las hipotecas en el país, actualmente se sitúa en el -0,47% lastrado por la extensión indefinida de las políticas monetarias expansivas del Banco Central Europeo (BCE).

La decadencia y prolongación del escenario de tipos negativos ha supuesto un duro golpe en lo que respecta a la cuenta de resultados de las entidades, debido a que obtienen una parte mollar de su beneficio a través de la propia intermediación financiera. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, señaló en días recientes durante su participación en el foro financiero que fue organizado por Expansión y KPMG, que dicha circunstancia se trató de un verdadero detonante para la reciente fusión que ha venido emprendiendo la entidad con Bankia.

Durante el año 2016, al momento en que el Euribor entró en terreno negativo por primera vez, los gestores bancarios no esperaban que dicha situación pudiera extenderse durante tres lustros. En tal sentido, lo que parecía un obstáculo coyuntural para los márgenes bancarios, al parecer se ha vuelto estructural. Durante el encuentro, el consejero delegado de Bankia, José Sevilla, señaló que «Hacemos la fusión con un gran convencimiento para adelantarnos a un entorno más incierto y tener una entidad más fuerte y preparada».

Y es que el propio vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, en su momento advirtió que la rentabilidad bancaria se trata de uno de los tres grandes riesgos que en la actualidad penden sobre la economía de la zona euro. El retorno sobre el capital de las entidades ha pasado en tan solo seis meses, del 5% al 2%, lo que ha provocado un fuerte desplome del valor de las acciones y además ha dificultado su acceso al mercado de capitales.

Esta es una situación especialmente preocupante para España e Italia, ya que los dos países han caído con más fuerza en lo que respecta a los ingresos por intereses de los bancos. De acuerdo al presidente de KPMG España, Hilario Albarracín, «Las entidades han tenido que hacer frente a una baja rentabilidad, consecuencia directa de un largo periodo de tipos bajos y es probable que esta situación se prolongue mientras la economía no se recupere».

La receta que ha propuesto el regulador a los grupos financieros a fin de combatir dicha situación de baja rentabilidad se enfoca en minimizar sus costes. En el caso de no poder hacerlo en solitario, la opción podría pasar por fusionarse con otra entidad y en consecuencia recortar todas las duplicidades.